Creep

Hace once años que vivo fuera de Uruguay y ya estoy bien acomodado en el rol de expatriado. No me siento raro cuando vuelvo de visita ni me agendo millones de asados para ver gente por cinco minutos. Tampoco extraño la comida o la playa. Me sigue faltando la cercanía de la familia y los amigos pero también hice las pases con eso y tengo una relación saludable con extrañar afectos, le pude encontrar la vuelta.

Hace tanto de esa primera partida que tampoco me extraño a mi mismo en Uruguay. Es que ya no tengo nada que ver con la persona que se fue y la nostalgia que siento sobre Uruguay de vez en cuando es la misma que sentiría estando allá. Creo. No es que uno tenga grupo de control para validad teorías.

Lo que me sigo preguntando de vez en cuando es qué estoy haciendo acá. ¿Por qué vivo en NYC? ¿Qué me motiva vivir lejos de la familia extendida de mi hija? ¿Hay una razón por la que no quiera volver a Montevideo? ¿Quiero volver a Montevideo? ¿Estoy acá por inercia o porque es lo que quiero hacer? La lista sigue y no me importa detenerme en las respuestas porque cambian todo el tiempo. Cada vez que me meto por ese camino introspectivo lo único que tengo claro es que si me mudo a Uruguay todas esas preguntas van a seguir persiguiéndome.

Al fin y al cabo uno siempre está eligiendo hacer lo que hace y vivir lo que vive (white people problems, I know). Usted, querido lector, está eligiendo por omisión vivir en su ciudad cada día que no se muda. El haber emigrado simplemente me ayuda a recordar de vez en cuando que estoy viviendo la vida que me gusta. Que estoy un cachito más cerca de la felicidad.

 

 

 

 

 

Domingo

Ayer doblé la ropa recién lavada escuchando el final de la entrevista en Longform a Rachel Kaadzi Ghansah. Después Lavé los platos escuchando entera la que le hicieron también los de Longform a Hillary Rodham Clinton. Así terminó mi domingo caluroso y húmedo de fin del verano donde me pasé leyendo el artículo sobre La Ciénaga de Lucrecia Martel que escribió una amiga hace varios años para un congreso.

El artículo es precioso. Son solo unas doce páginas pero me demoré en terminarlo porque lo pude leer de a trozos; en los ratitos que quedaron libres entre hamacar a la hija en el parque, cambiar un pañal, preparar el almuerzo y armar muebles de Ikea. Me encantó porque me resulta raro leer no ficción bien escrita en español. Prosa concisa, sin firuletes al pedo. Me encantó además porque me dejó con una idea poderosa que reverberó en mi cabeza cuando escuché esas dos entrevistas más tarde.

Uno de los puntos centrales del artículo es que la película muestra crudamente como el racismo, las relaciones de clase y la estructura patriarcal de la familia en el noroeste argentino son descendientes directos de la época colonial. La idea poderosa detrás de esto es que las estructuras sociales persisten durante muchas generaciones y sus causas se hacen completamente invisibles para los que las habitan. Esta amiga cita en el artículo a Bourdieu en “La dominación masculina” para expandirse específicamente sobre las relaciones patriarcales en la película.

Más tarde, cuando escuchaba a Rachel Kaadzi Ghansah hablar de su artículo sobre Dylan Roof, le oí hablar del mismo fenómeno en el contexto del racismo en Estados Unidos. Ella se detiene a describir como los blancos pobres del sur, de donde viene cultural y geográficamente este asesino/terrorista, siguen leyendo la realidad con el mismo lente racial de la época escalvista y sienten rabia cuando su raza no les asegura privilegio social. La sociedad cambió moderadamente hacia la igualdad racial pero ellos no son capaces de procesar ese modesto movimiento de paradigma y reaccionan acribillando jubilados en iglesias. Kaadzi Ghansah dice que esta gente, que no está circunscripta al sur ni a los pobres, en el fondo reclama en su postura de supremacía racial derechos y privilegios que les pertenecen por ser los verdaderos Americanos. Derechos y privilegios que el resto de la sociedad, y los afro-americanos muy especialmente, sienten que deben ser ganados al seguir los preceptos de la esencia estadounidense: trabajar duro, creer en sí mismos y sacar a la familia adelante a pesar de todo.

De la entrevista de Hillary me llamó la atención como este concepto aparece de nuevo en dos causas importantes de su derrota electoral. Lo primero es evidente y es la influencia de la misoginia y machismo en la elección. Como un tipo que se jacta públicamente haber abusado de mujeres es elegido presidente. Como el machismo sigue intacto a pesar de que la igualdad de género esté consagrada legalmente hace ya bastante. Esto es obvio pero aparece en la entrevista por todos lados de formas sutiles pero también explícitas porque hay un capítulo de su último libro dedicado a la misoginia. Lo que no esta explícito pero rezuma por todo el episodio es el colonialismo. Hillary cuenta cómo siendo secretaria de estado se pasó explicándole a gente de otros países que la democracia es un trabajo difícil y que hay que aceptar los resultados electorales incómodos porque las instituciones son más importantes que los gobernantes. Lo cuenta porque ahora a ella le tocó perder y perder parcialmente por interferencias no democráticas en el proceso electoral, aludiendo a los rusos. Esta es una muestra solamente pero esa condescendencia amiga no te la robo. Los gringos están atrapados en su visión colonialista y no los va a sacar nadie de ahí. No importa cuan de izquierda sea tu interlocutor, si es gringo va a creer visceralmente que este país es el modelo democrático del mundo y que los demás nos quejamos porque no entendemos nada. Esa arrogancia le jugó en contra a los demócratas que no pudieron aceptar, que sigue sin pasarles por la cabeza, que las instituciones no son lo que sostienen una sociedad si no exactamente lo opuesto. Es que cuando sos supersticioso y ganás tres veces seguidas la lotería andá que te expliquen que la suerte no existe.

Este es un blog que cumple trece años hoy. La gracia de tener un blog es que puedo escribir estas cosas obvias como para acordármelas después nomás, sin mucha pretensión. Ahora estoy casado con una académica, leo ávidamente ensayos sobre casi cualquier tema y me encanta no tener el peso de tener que explicar un marco teórico o investigar la epistemología de las ideas que pongo acá. Es liberador. Esta libertad, sin embargo es relativamente nueva para mi. Me estoy dando permiso en este post de escribir cosas sin mucho rigor porque mi estándar sobre el ensayo como género literario es tan alto ahora que jamás escribiría nada si no me despojara del preciosismo.

Nos leemos.

Anil

Anil era una Figura Prominente cuando yo empecé este blog en el 2004. Era uno de los capos de Movable Type, la competencia comercial a WordPress. Yo no lo seguía y no tengo claro porqué. De Movable Type me parecía interesante que generaban el html estático cada vez que posteabas. Eso hacía los sitios impenetrables a los hackers y muy escalables. WordPress todavía tiene problemas en ambos frentes. A mi me parecía de cierta forma que esa estrategia era hacer trampa. Ahora me avergüenzo un poco de esa opinión. Tal vez fuera por eso que no lo seguía a Anil. Yo era fan de Kottke y no podía pagar MT. (Tampoco seguía a Andy Baio y para eso no tengo racionalización posible)

Igual Anil me cayó muy bien cuando le tapó la boca a los mercachifles en el SEO contest de 2004. La idea del concurso era básicamente lograr que tu página sea el primer resultado en google para una combinación de términos de búsqueda que dieran cero resultados al comienzo. Una medida de pitos de SEO. Anil los cagó a todos pidiéndole a la blogósfera que apuntaran a él. Su punto era que el contenido auténtico, la actividad humana en internet, podía contra todas las tácticas de los chantas del SEO. Y mostró que, al menos en 2004, eso era así.

Después el RSS se desvaneció. Yo dejé de leer blogs diariamente mientras nos pasamos todos a twitter. De hecho tardé años en seguir a Kottke ahí. A Anil le perdí completamente la pista hasta hace unos meses.

Un poco antes de las elecciones acá en Estados Unidos Anil empezó a aparecer en mi timeline con un discurso escéptico de la cultura de las empresas de tecnología alimentadas por el capital de riesgo y embanderado con la lucha contra la discriminación de las minorías en la industria, especialmente siendo él parte de la más numerosas. No voy a resumir acá sus puntos de vista pero digamos que estoy muy alineado con su forma de pensar. Lo seguí en twitter.

Luego de las elecciones la burbuja de la gente de tecnología preocupada por la inequidad y las minorías se empezó a movilizar mucho. Hay mucho por hacer, mucho que perder y poca gente alzando la voz. Especialmente entre los líderes de las empresas de tecnología más grandes. Simultáneamente Anil fue contratado como CEO de Fog Creek. Una empresa muy chica y realmente menor en la industria de la tecnología pero muy influyente. Su fundador, Joel Spolsky es uno de los popes de los nerds que creen en escribir buen software sin compromisos. Otro aspecto radical de Fog Creek es que le paga bien a la gente, les da una oficina con puerta a cada empleado, es transparente con la escala de salarios, no tiene vendedores y crece orgánicamente. Unos idealistas y por lo tanto muy respetados e influyentes en la comunidad global de programadores e ingenieros. Tanto así que Joel creó hace unos años stackoverflow.com. Eso a ustedes probablemente no les diga nada pero es básicamente google+wikipedia para los programadores. Es la herramienta de productividad más importante que ha surgido en la industria en los últimos 10 años (claim mine).

Anil desde entonces redobló su actitud de confrontar a sus (ahora) pares CEOs de la industria y exigirles que estén al la altura de las circunstancias. Eso me genera mucho respeto. Tanto que decidí escribir este pequeño elogio. Préstenle atención. Lean lo que escribe. No cometan la torpeza de ignorarlo, como yo, por más de 12 años.

Miedo y rabia

Supongo que cuando se siente amenazado cada uno se atrinchera para proteger lo que más le duele perder. El resultado de la elección de ayer en Estados Unidos da mucho, mucho miedo y por eso las reacciones son tan diversas como intereses hay. Leo gente prometer luchar cada día contra el racismo casual. Oigo gente desanimarse por el retroceso de los derechos LGBT previsible en los próximos años. En twitter escriben muchas mujeres interpretando esto como una victoria machista por sobre todas las cosas. Algunos amigos por Whatsapp vaticinan debacles económicas. Etcétera.

Mi rabia pasa por presenciar una vez más el triunfo de una forma de moverse en el mundo contra la que me siento indefenso. Me pone muy mal confirmar que el profesionalismo no tiene ninguna oportunidad de ganarle al patoteo y el engaño. Me deprime mucho porque soy incapaz no ya de patotear y engañar si no de defenderme del patoteo y el engaño. Ver triunfar a un chanta me toca una fibra personal que me desarma completamente.

El señor que ganó ayer además de ser misógino, racista y populista es sobre todas las cosas un chanta patotero. Toda su marca personal, programa de tele incluido, se basa en la fascinación que se tiene en este país con la figura del hustler. El engaño como herramienta del éxito está sentado junto a la inteligencia y trabajo duro en el olimpo de la mitología de negocios gringa. Si uno se rompe el lomo y es lo suficientemente inteligente para ventajear a los demás tiene el ticket del upgrade social asegurado. Visto así esta campaña terminó con el único resultado lógico. A nadie le importa cómo se deben hacer las cosas, la gente cree lo que quiere creer y siempre gana el que dice lo que quieren escuchar. Vender es convencer. El sueño americano. Etcétera.

Como soy un hombre blanco heterosexual con educación universitaria mi duelo personal es bastante abstracto simplemente porque estoy en la cúspide del privilegio. Eso no quiere decir que todas las otras razones para estar horrorizado me resulten indiferentes pero hoy hablo desde el miedo y el miedo es caprichoso.

Fideicomiso público de datos

Siguiendo con la racha de volcar ideas en el blog a modo de borrador pongo esta porque no me entra en un tweet.

Un fideicomiso público que administre corpus de datos generados o recabados por entidades públicas o privadas que sean valiosos o sensibles para la sociedad. Necesario en los casos en que las entidades responsables de los datos (una agencia gubernamental, una empresa privada) no tenga las garantías para protegerlos. El otro escenario donde veo la necesidad de esta figura es cuando esas entidades responsables de los datos desaparecen (se disuelve una agencia estatal o da quiebra una empresa privada) poniendo en riesgo la integridad de los datos o simplemente que sean mal utilizados. Un tercer uso puede ser gestionar datos que sean donados por entidades privadas, gobiernos extranjeros u organismos internacionales.

Para mi tiene que estar estructurado como un fideicomiso independiente con representación de la sociedad y los tres poderes estatales para brindar garantías.

Tirar una idea así sin hacer la investigación del caso me da bastante miedo. Estoy seguro de que esto ha sido discutido en alguna parte pero no tengo tiempo de investigar mucho.

Algunos ejemplos:

  • Un supermercado da quiebra y el juez dictamina que los datos de la empresa van a parar al fideicomiso
  • La división convenios del Inau le pasa al fideicomiso la gestión de los datos que manejaba un hogar que fue clausurado
  • Una comisión de fomento de un liceo hace una encuesta y le transfiere los datos al fideicomiso

Tres ideas inacabadas

Apuntes sobre ideas que te asaltan en el subte de camino al trabajo un jueves de mañana con un toque de resaca:

Número uno:
El concepto de que las innovaciones se aceleran y el corolario de que nos acercamos a la singularidad es en realidad una consecuencia de la expansión del capitalismo de mercado y no del crecimiento supralineal del conocimiento humano.

Número dos:
Investigar cómo ha crecido en los últimos 50 años el sistema global de investigación de ciencias básicas y tecnología medido tanto en inversión monetaria como en número de investigadores. La intuición me indica que no mucho porque las instituciones de referencia son más o menos las mismas y del mismo tamaño. La única chance es que haya un buen volumen de materia oscura en los países emergentes del que no sé nada.

Última:
Averiguar si el estereotipo de los judíos como ultra ahorrativos (en el sentido de arreglarse con poco y no desperdiciar nada) es universal e investigar su origen. No confundir con el estereotipo de avaricia que es intuitivamente más extendido y para el que tengo una explicación popular más clara. Tengo la sospecha de que las costumbres de uso eficiente de los recursos no forma parte del estereotipo en todas partes y que en el rio de la plata se le agregó a los clichés sobre los judíos solamente por las características particulares de la inmigración durante el siglo veinte.

X

Podría vomitar una pelotudez del fetiche que tenemos por los números redondos y los aniversarios pero se los voy a evitar.

Hace diez años estaba en mi casa (me mudé siete veces desde ese día) jugando con una computadora recién armada y un ADSL recién instalado. Creo que le puse un Debian y configuré un Apache y luego le tiré alguna versión temprana de WordPress. ¿1.2 tal vez? El último paso fue configurar un cliente dyndns para que el sitio, aún sin nombre, quede publicado (nos mudamos 2 veces de servidor desde entonces). Luego escribí esto (publiqué 910 entradas incluída esta desde ese día).

A las pocos días me decidí por un nombre (el abra) y compré el dominio, creo que fue el 2 de Octubre de 2004.

Este sitio cambió muchas veces en estos diez años. Los links que estaban acá ahora los publico en twitter y a veces me invitan a escribir en otros lados. Por eso ahora el blog está casi dormido pero no me decido a cerrarlo porque de vez en cuando me vienen ganas de escribir algo para elAbra. Algo que solamente tiene sentido si lo pongo acá. Lo del mundial estuvo bien, por ejemplo; me gustó.

Así que sin prometer nada (¿A quién?), supongo que esto seguirá un rato más.