Miedo y rabia

Supongo que cuando se siente amenazado cada uno se atrinchera para proteger lo que más le duele perder. El resultado de la elección de ayer en Estados Unidos da mucho, mucho miedo y por eso las reacciones son tan diversas como intereses hay. Leo gente prometer luchar cada día contra el racismo casual. Oigo gente desanimarse por el retroceso de los derechos LGBT previsible en los próximos años. En twitter escriben muchas mujeres interpretando esto como una victoria machista por sobre todas las cosas. Algunos amigos por Whatsapp vaticinan debacles económicas. Etcétera.

Mi rabia pasa por presenciar una vez más el triunfo de una forma de moverse en el mundo contra la que me siento indefenso. Me pone muy mal confirmar que el profesionalismo no tiene ninguna oportunidad de ganarle al patoteo y el engaño. Me deprime mucho porque soy incapaz no ya de patotear y engañar si no de defenderme del patoteo y el engaño. Ver triunfar a un chanta me toca una fibra personal que me desarma completamente.

El señor que ganó ayer además de ser misógino, racista y populista es sobre todas las cosas un chanta patotero. Toda su marca personal, programa de tele incluido, se basa en la fascinación que se tiene en este país con la figura del hustler. El engaño como herramienta del éxito está sentado junto a la inteligencia y trabajo duro en el olimpo de la mitología de negocios gringa. Si uno se rompe el lomo y es lo suficientemente inteligente para ventajear a los demás tiene el ticket del upgrade social asegurado. Visto así esta campaña terminó con el único resultado lógico. A nadie le importa cómo se deben hacer las cosas, la gente cree lo que quiere creer y siempre gana el que dice lo que quieren escuchar. Vender es convencer. El sueño americano. Etcétera.

Como soy un hombre blanco heterosexual con educación universitaria mi duelo personal es bastante abstracto simplemente porque estoy en la cúspide del privilegio. Eso no quiere decir que todas las otras razones para estar horrorizado me resulten indiferentes pero hoy hablo desde el miedo y el miedo es caprichoso.

Histriónicos es el podcast sobre actuación de Malena Solda
Acaba de salir el primer episodio que pueden encontrar en su fuente de podcasts favorito.
Está hecho con amor por gente que quiero mucho.

Fideicomiso público de datos

Siguiendo con la racha de volcar ideas en el blog a modo de borrador pongo esta porque no me entra en un tweet.

Un fideicomiso público que administre corpus de datos generados o recabados por entidades públicas o privadas que sean valiosos o sensibles para la sociedad. Necesario en los casos en que las entidades responsables de los datos (una agencia gubernamental, una empresa privada) no tenga las garantías para protegerlos. El otro escenario donde veo la necesidad de esta figura es cuando esas entidades responsables de los datos desaparecen (se disuelve una agencia estatal o da quiebra una empresa privada) poniendo en riesgo la integridad de los datos o simplemente que sean mal utilizados. Un tercer uso puede ser gestionar datos que sean donados por entidades privadas, gobiernos extranjeros u organismos internacionales.

Para mi tiene que estar estructurado como un fideicomiso independiente con representación de la sociedad y los tres poderes estatales para brindar garantías.

Tirar una idea así sin hacer la investigación del caso me da bastante miedo. Estoy seguro de que esto ha sido discutido en alguna parte pero no tengo tiempo de investigar mucho.

Algunos ejemplos:

  • Un supermercado da quiebra y el juez dictamina que los datos de la empresa van a parar al fideicomiso
  • La división convenios del Inau le pasa al fideicomiso la gestión de los datos que manejaba un hogar que fue clausurado
  • Una comisión de fomento de un liceo hace una encuesta y le transfiere los datos al fideicomiso

Tres ideas inacabadas

Apuntes sobre ideas que te asaltan en el subte de camino al trabajo un jueves de mañana con un toque de resaca:

Número uno:
El concepto de que las innovaciones se aceleran y el corolario de que nos acercamos a la singularidad es en realidad una consecuencia de la expansión del capitalismo de mercado y no del crecimiento supralineal del conocimiento humano.

Número dos:
Investigar cómo ha crecido en los últimos 50 años el sistema global de investigación de ciencias básicas y tecnología medido tanto en inversión monetaria como en número de investigadores. La intuición me indica que no mucho porque las instituciones de referencia son más o menos las mismas y del mismo tamaño. La única chance es que haya un buen volumen de materia oscura en los países emergentes del que no sé nada.

Última:
Averiguar si el estereotipo de los judíos como ultra ahorrativos (en el sentido de arreglarse con poco y no desperdiciar nada) es universal e investigar su origen. No confundir con el estereotipo de avaricia que es intuitivamente más extendido y para el que tengo una explicación popular más clara. Tengo la sospecha de que las costumbres de uso eficiente de los recursos no forma parte del estereotipo en todas partes y que en el rio de la plata se le agregó a los clichés sobre los judíos solamente por las características particulares de la inmigración durante el siglo veinte.

Lunes en otra parte

Durante el fin de semana escribí este artículo para El Baile Moderno. Me siento honrado por la invitación a participar de mi blog favorito de toda la internet.

En el texto hablo de la rutina de tomarse un avión para ir a trabajar un lunes cualquiera. Es muy raro reconstruir un día a partir de los rastros digitales que vamos dejando. Espero les guste. ¡Vayan!

Lago

Esta foto que saqué en Chicago hace una semana me hace acordar a otra que saqué en 2006.
Lago

X

Podría vomitar una pelotudez del fetiche que tenemos por los números redondos y los aniversarios pero se los voy a evitar.

Hace diez años estaba en mi casa (me mudé siete veces desde ese día) jugando con una computadora recién armada y un ADSL recién instalado. Creo que le puse un Debian y configuré un Apache y luego le tiré alguna versión temprana de WordPress. ¿1.2 tal vez? El último paso fue configurar un cliente dyndns para que el sitio, aún sin nombre, quede publicado (nos mudamos 2 veces de servidor desde entonces). Luego escribí esto (publiqué 910 entradas incluída esta desde ese día).

A las pocos días me decidí por un nombre (el abra) y compré el dominio, creo que fue el 2 de Octubre de 2004.

Este sitio cambió muchas veces en estos diez años. Los links que estaban acá ahora los publico en twitter y a veces me invitan a escribir en otros lados. Por eso ahora el blog está casi dormido pero no me decido a cerrarlo porque de vez en cuando me vienen ganas de escribir algo para elAbra. Algo que solamente tiene sentido si lo pongo acá. Lo del mundial estuvo bien, por ejemplo; me gustó.

Así que sin prometer nada (¿A quién?), supongo que esto seguirá un rato más.

1990

1. Subcampeones

Un Lunes hace aproximadamente veinticuatro años prendimos la tele en mi casa y sintonizamos el programa de Susana Giménez que ese día emitirían en directo en un canal local de Montevideo.

Recuerdo perfectamente la imagen de la diva argentina con los susanos abriendo el programa a puro festejo. Banderas, camisetas y toda la pesca.

Yo no salía de mi asombro. Después de un durísimo domingo en casa de mis abuelos donde vimos la final (de la que no tengo recuerdos) imaginaba que en Argentina el ánimo sería aún peor.

Uruguay venía de quedar descalificado en octavos en un mundial en que sentíamos que teníamos derecho a más por las figuras que llevábamos. Algo como que nuestro equipo era el más caro del torneo, etc. Estábamos pasando por en el peor momento de nuestro fútbol. Hinchar por Argentina en esa final fue para mi un consuelo y acababa de perderlo horriblemente.

El sobreimpreso de “Argentina subcampeón” del programa de Susana me enseñó que la palabra vicecampeón no existe a pesar de que es lo que se usa en Uruguay y que el segundo puesto en un Mundial es algo maravilloso de lo que se tiene que estar muy orgulloso. Fue un sopapo merecido. Ese día mi madre me contó como en ’70 el cuarto puesto se había vivido como un fracaso bochornoso.

Yo me guardé esa lección hasta siete años después cuando festejamos con mucho fervor el primer atisbo de la recuperación. La sub 20 salió subcampeona en Malasia y recibimos a los pendejos como héroes. Llegaron de madrugada y el estadio estaba lleno. Ese fue para mi el punto de inflexión espiritual que me permitiría volver a creer en la selección.
Continue reading ‘1990’ »

Le Alpi

le alpi

Nueve

Este blog cumple hoy nueve años.
Es un montón.