Archive for Febrero 2011

Usen comoir, el google maps de la intendencia de Montevideo.
Yo me volvería loco en esta ciudad sin él.
¡Cómo se extraña google en Uruguay!

2010 en ciudades

Ibiza, Ibiza, España*
Cala San Vicente, Ibiza, España*
München, Bayern, Deutschland*
Boguchwała, Podkarpackie, Polska
Budapest, Budapest, Magyarország*
Postojna, Postojna, Slovensko
Algund bei Meran, Bolzano, Italia*
Praha, Praha, Česká Republika
Balatonakarattya, Veszprém Megye, Magyarország
Balatonszemes, Somogy Megye, Magyarország
Wien, Wien, Österreich
Ljubljana, Ljubljana, Slovensko
Verona, Verona, Italia
Heidenheim, Baden-Württenberg, Deutschland
Hohenösch, Bayern, Deutschland
Montevideo, Montevideo, Uruguay
Pinares de Maldonado, Maldonado, Uruguay

Lista de localidades en las que dormí al menos una noche en 2010, los marcados con * más de una no consecutiva (o sea, que volví dentro del año).

Sexta edición, si contamos la de 2009 que se perdió con el derrame cerebral que tuvo este sitio web.

Holando

La primera vez que este ignorante en economía tomó contacto con el término “Enfermedad Holandesa” fue al leer el libro de Greenspan, unos meses antes de que el viejito pidiera perdón por el papel que la FED tuvo en la gestación de la crisis financiera mundial del 2008.

Para los apurados, que no quieren leer el artículo de la wikipedia, mi definición simplista del concepto es:

El efecto negativo que el influjo de moneda extranjera causa a una economía debido a la apreciación de la moneda local frente a las del resto del mundo. El origen de este flujo suele generarse por la exportación de algún recurso natural (típicamente minerales), y su efecto se siente en la competitividad exportadora de otros sectores de la economía (típicamente el industrial).

No recuerdo el capítulo ni a qué venía la mención del concepto y lamentablemente mi copia se quedó en la casa de un amigo, en Múnich. Pero lo que sí tengo muy presente es que al leer acerca del “dutch disease”, como se lo conoce en inglés, pensé que Uruguay debía haber experimentado una versión de ese fenómeno pero relacionado con las exportaciones ganaderas. De hecho me vino a la mente un artículo de Juan Grompone en el libro Uruguay Agenda 2020 donde esbozaba la idea de que Uruguay tuvo un impulso industrial fuerte a principios del siglo veinte, y que este fue desactivado por el auge de la explotación ganadera que trajeron las guerras mundiales.

Busqué afanosamente, en google, artículos que describieran la versión agrícola o ganadera de la enfermedad holandesa sin mucha suerte y luego me olvidé completamente del asunto, hasta el Jueves pasado.

Esta nota de La Diaria reseña un artículo publicado en Noviembre de 2010 por José Manuel Quijano que analiza las posibilidades de un país como el nuestro de establecer una política industrial, cuales serían sus ventajas y que características debería tener.

El texto de Quijano es muy interesante y recomiendo leerlo por sí, pero quiero detenerme solamente en el punto de la enfermedad holandesa, cito de la página 5:

Por una parte se ha hecho presente “la enfermedad holandesa”. Un incremento en el valor de las exportaciones de recursos naturales induce una apreciación del tipo de cambio que vuelve más difícil exportar otros bienes. Si el sector manufacturero ha tenido cierto desarrollo previo, como en Uruguay, y queda sometido a las dificultades para competir con los bienes importados y para exportar al resto del mundo, los efectos sobre el desarrollo global del país serán adversos. En el pasado, puesto que los precios de los bienes primarios se elevaban relativamente por periodos cortos, “la enfermedad holandesa” no llegaba a hacer erupción. Pero ahora, luego de mas de un lustro de “buenos precios” internacionales, está plenamente instalada entre nosotros.

Debo notar que entre mi primer acercamiento a este tema, en marzo de 2008 y febrero de 2011 muchas cosas han cambiado en la economía uruguaya, en particular la explosión de las exportaciones de soja y otros granos, es decir la intensificación del fenómeno agro-exportador de la mano de la agricultura. Además de esto tenemos en puertas un par de proyectos mineros de una escala jamás vista para Uruguay, por lo que el fenómeno tiene toda la pinta de intensificarse en la próxima década.

Por suerte el artículo de Quijano además de refrescar estos conceptos aporta ideas para las posibles soluciones al problema. A mi lo primero que se me ocurrió es tratar de gravar las exportaciones de los bienes que generan el flujo de moneda extranjera, y con eso hacer un fondo de estabilización como el de Chile (con el cobre) o el de Noruega (petróleo). Pero luego vino el problema de Argentina con las detracciones a las exportaciones agrícolas, algo que como también nota Quijano, deja en evidencia la dificultad de aplicar una medida similar en este caso. Acoto (nuevamente para los vagos) que el obstáculo para lograrlo es que estos fondos de estabilización andan bien cuando es el propio estado el que exporta los bienes, cosa que no se cumple para la agricultura en esta parte del mundo.

Para paliar esto, entonces, lo único viable parece ser el fomento de la diversificación de la economía, contradiciendo el precepto de la especialización productiva que la ortodoxia indica; y el camino pasa entonces por la industrialización.

En unos años sabremos cómo nos fue, pero ahora esta búsqueda trae muchos más resultados que hace cuatro años.

Amnesia

Como en las telenovelas baratas este blog se despierta, luego de un golpe en la cabeza, con amnesia.
Todo lo que sucedió desde el treinta de noviembre de 2009 hasta ahora queda solamente en el recuerdo de los visitantes (humanos o no).

Todavía no sabemos si esa amnesia es temporal o definitiva, si se podrá recuperar ese año perdido.

Como en toda telenovela barata, lo sabremos más adelante, siempre que no la levanten por bajo rating.