Retorno

No, para nada. El frío no me molesta en lo más mínimo.
De hecho, por ahora me resulta hasta agradable, después de nadar en la humedad neoyorquina de los últimos días.

Llego a Montevideo, y me recibe un cartel invitándome a conocer Tacuarembó, la ciudad natal de Gardel, y Carlos me sonríe en un blend de la tipografía aeroportuaria, prolijas, en un giro de la paleta peñarolense de soprendente armonía estética. Claramente los monigotes de la agencia de publicidad pagada por el ministerio de turismo, no fueron capaces de percibir lo ridículo de ese cartel, o si, e hicieron lo mejor que pudieron para ocultarlo. El chauvinismo uruguayo es muy singular, pero ese es otro tema, estoy hablando de mi regreso.

Cada vez que pienso en escribir algo sobre este viaje, siento que lo que tengo para decir son obviedades, y por tanto me provocan cierta vergüencita propia de mi personalidad. A pesar de ello, estoy tentado a elaborar unos cuantos posts a mi estilo, de esos esféricos que no dejan puntas para la discusión y por tanto, suelen provocar críticas en vez de debates. Supongo que habrá mucho de eso en los proximos meses. Después de todo, es dificil que pueda hablar con propiedad de otra cosa que mi realidad en las últimas 9 semanas.

Aspiro, además, a incorporar en loqueseaquehaga, la perspectiva que el poder de comparación con otras realidades hace posible, eso sin terminar cayendo en la desagradable (y a veces pedante) actitud de mirar todo lo que pasa con el cristal del recién llegado.

También tengo muchas notas y personajes para escribir ficción. Y tengo como cuatro mil fotos y videos, más de 7Gb de media, emepetrés levantados por ahi, y miles de papelitos stickers y otras chucherías.

Como ven, tener, tengo de todo, ganas, incertidumbre, tiempo, inseguridades, frío… de todo eso ustedes se van a beneficiar, al menos eso espero.